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El Hipocampo, más conocido como “caballito de mar” es el animal marino más fácil de reconocer. Aunque es un pez, se le han atribuido cualidades equinas según vemos en las fantasías de la mitología. Su nombre hace referencia al parecido de su rostro con el de los caballos terrestres, pero en nada más se puede comparar con ellos. Su belleza tan particular hace que sean animales muy solicitados para acuarios caseros.
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Es un tipo único de vertebrado, emparentado con la aguja de mar, que suma unas 35 especies distintas y que se encuentra presente en casi todos los mares del mundo, cerca de las costas, en praderas de algas de aguas cálidas y tranquilas. Por ejemplo, en el mar del Caribe se pueden encontrar dos tipos: el de “hocico largo” (Hippocampus reidi) y el “caballito de mar rallado” (Hippocampus erectus), siendo el primero el más común.
Se podría decir que el caballito de mar tiene características únicas entre los peces. Características de muchos otros animales. Por ejemplo, físicamente su cabeza es muy parecida a la de un caballo, sus ojos se asemejan a los de un camaleón, tiene una bolsa de incubación como las de los canguros y su cola es prensil, igual que la de los monos.
La cola prensil se enroscar en torno a los tallos marinos para proporcionarle anclaje.
Carecen de aletas caudal y ventral. Las aletas pectorales y la dorsal son muy pequeñas y tienen forma de abanico. La dorsal impulsa los desplazamientos horizontales, está situada a su espalda y la agita unas 3 veces y media por segundo. Las pectorales impulsan los movimientos verticales.
Es un nadador muy lento, que se desplaza gracias a las vibraciones ondulantes de la aleta dorsal, mientras el pez avanza en su posición erecta característica. También suele enrollar la cola hacia el vientre. Algunos expertos calculan que un caballito tardaría un día y medio en recorrer un kilómetro. El desplazamiento vertical lo consigue ajustando el volumen de aire de unos diminutos sacos, que reciben el nombre de vejigas natatorias.
Además de tener una visión muy desarrollada, puede mover sus ojos de manera independiente uno del otro, lo que le permite captar con gran precisión cualquier peligro potencial. Se comunica con los otros hipocampos emitiendo sonidos imperceptibles para el oído humano.
Otro rasgo extraño es que el “caballito de mar” es una de las rarísimas especies del reino animal en las que el macho es quien engendra. De hecho, tiene una bolsa abdominal para la incubación, durante el cortejo la hembra pone los huevos en la bolsa; y estos son fecundados e incubados por el macho hasta el momento del nacimiento.
Es un animal más bien chico: desde 2,5 cm. de longitud (enano-pigmeo del Golfo) hasta 35 cm. (gigante del Pacífico). En Europa, la media alcanza cerca de los 15 cm. En cuanto al color, lo utiliza para protegerse de los animales con los que le toca convivir en las profundidades del mar; es decir, se camufla adquiriendo los tonos necesarios para que sus depredadores no los vean o para engañar a sus presas. Se alimentan principalmente de pequeños crustáceos, que los succiona con su boca tubular.